Mi abuela decía que los cambios son buenos en la vida.
La gente positiva dice que todo cambio siempre es para mejor.
Los couch gerenciales dicen que todo cambio es una oportunidad.
Y hay quienes dicen que los cambios no son buenos en tiempos de crisis.
Si los cambios son buenos o malos, no importa. Importa cómo enfrentamos esos cambios. Puede ser con miedo o con esperanza. Con expectativa o con amargura. Lo importante es poner la mejor cara, la aptitud ideal y siempre con la mirada hacia adelante.
No importa lo que venga, lo que importa es que venga y que no nos tumba, que aceptemos la realidad de que el cambio está ahí, y que será nuestra decisión si queremos mirarlo defrente, evitar que nos embista, sujetarlo con toda nuestra fuerza, y tomar el cambio como lo que es: un reto, para bien o para mal.
Yo siempre tuve miedo a los cambios, sin embargo, esta semana descubrí que ya no, que ese miedo puede ser excitante, y que puedo tener el control de concentrar esa energía y convertirlo en un punto luminoso que luego, cual efecto bing bang, se esparcirá hacia todo lo que está mi alrededor.
Los cambios pueden generarme aún temor, pero mientras llegan, disfrutaré el hoy y el ahora, así dure un segundo o una eternidad.
1 comentario:
Por lo que entiendo yo, este texto al menos en su conclusion es misterioso hasta inquietante... hace mucho tiempo que no eres activa an la red. Te pido que lo cambies..
amigo viajero
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