Es muy difícil para mí decirte adiós. Claro que es un adiós pasajero, porque igual nuestra amistad no tiene fronteras o límites. Sin embargo, hoy se cierra una etapa, una parte de tu vida, lo cual es bueno y aunque sé que vendrán cosas mejores no puedo dejar de sentir un hueco en el estómago y una presión en el corazón. Me alegra mucho ver cómo creciste y todo lo que aprendiste (bueno y malo), cómo evoluscionaste tú y la gente que estuvo a tu alrededor. Quienes se dieron el tiempo y el corazón de conocerte, saben la extraordinaria persona que eres... quienes no, pues lo siento mucho por ellos, pues no creo que tengan otra oportunidad. Te quiero mucho hermana. Con tus aciertos, tus defectos y todas tus virtudes, con tu amistad, bondad, tu franqueza (que te da más problemas que alivios), tu ironía y tu humor, dejas huella en mucha gente, y estoy segura que aunque no lo reconozcan, en el fondo lo saben. Recuerda a la gente que, tarde o temprano, te supo valorar. Esas personas valen oro, y por eso, hasta el día de hoy a pesar del tiempo y la distancia, te quieren mucho. Eso me hace sentir muy orgullosa. Se vienen nuevos caminos, nuevos rumbos... sé que estás tranquila y emocionada. Hagas lo que hagas, sabes que yo siempre estaré ahí, a tu lado, como siempre. Te regalo este video. No tenía muchas fotos y videos, casi todas las perdí en la otra compu, me tomó un par de horas hacerlo, lo hice el domingo, a las doce de la noche, con los ojos hinchados y el corazón roto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario