
Me duele la cabeza, tengo un ardor en el estómago, estoy con náuseas y siento un inmenso cansancio que se me cierran los ojos. Pero, claro, no me puedo quejar en absoluto porque ¿a quién se le ocurre ir a beber pisco sour mezclado con chela un miércoles en la noche? Of course, a mí...
Pero lo peor de todo no es la malanoche y los excesos, sino el tener que ir a trabajar y presentarme a la oficina como si nada. ¡Qué criminal es pasar todo un día dentro de este edificio con este malestar tan incómodo y terrible!... por favor, que pasen las horas pronto que necesito descansar y recuperarme... Hace tiempo que no bebía de esa manera, no sé qué se desató ayer en mí que simplemente me dejé llevar. Sí, sí, claro, todo estuvo divertido y lo bebido y lo bailado nadie me lo quita, pero creo que esta sensación que queda cuando ya recuperé la conciencia (y parte de la memoria), a veces no vale la pena. En fin, no creo que sea la última vez. Al final la verguenza y las culpas se desvanecen con los días. Necesito recuperar mi equilibrio... y también necesito vomitar...
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