Nuevamente se acerca mi cumpleaños. Y quienes me conocen saben que no gusta celebrarlo. No porque me deprima saber que me voy haciendo más "vieja", es más que nada la sensación que me faltaron cosas por hacer en el año y cada vez tengo menos tiempo. Cumplir años nunca fue el acontecimiento más glorioso y fascinante en mi vida. Todos los años, desde que amanece estoy deseando que pase rápido el día, que los minutos se atropellen entre sí y corran veloces, que oscurezca otra vez casi sin darme cuenta, y poder regresar a mi cama para dormir profundamente hasta amanecer en una fecha diferente al dichoso 19. Ojo, no es que esté amargada por la edad, o que sea una aburrida (o eso tal vez sí) es simplemente que no me gusta cumplir años.
Desde ya me imaginó cómo será todo: me levantaré con mal humor (desde ya mi mala actitud) lo cual se me pasará muy pronto apenas vea a mi mamá, radiante y feliz, dándome el mejor abrazo que me puede dar y diciéndome desde el fondo de su corazón que me quiere mucho (el mejor momento de mi cumpleaños). Luego saldré rumbo al trabajo, donde todos me saludarán cómo siempre. Desde mi sitio veré pasar a todos mis compañeros yendo y viniendo con el periódico, el café en la mano, el nuevo libro a lanzar, hablando, discutiendo, trabajando. Hasta que de pronto, gracias a un entrometido correo de RR.HH., alguien dirá: "es el cumple de Fiorella". Y cual manadas, como impulsados por un resorte, se acercarán a saludar y poner sus mejores caras. Ahí empieza el desfile: "ay perdón no sabía que era tu santo" (¿por qué el perdón? haz tu vida no más, solo cumplí años) … “feliz cumple, pásala bien, chao” (bueno, hay que saludar, así sea por compromiso) …“¿qué?¿de verdad es tu cumple” (no, me lo inventé para que me jodan el día), y claro, la infaltable “oye y cuántos, ¿ah?... asu, tas tía” (por qué será que eso siempre lo dicen los que ya pasaron base 3?¿complejos?) en fin… Luego el día transcurrirá como siempre, a alguien se le ocurrirá hacer la colecta tradicional (el mail corporativo: “3 soles para la torta, pues”), comprar la torta vía internet, juntar a todos con lo que comparto horas del día para cantar el dichoso happy birthday (claro, no falta quienes estás super ocupados, entonces hay que verlos con la cara de fastidiados cantando forzosamente) … nuevamente el afán de la publicación de la edad“¿¿ay, cuántos cumples??” (supongo para tranquilizar los traumas de quienes tienen más años y necesitan asegurarse que los demás también envejecen) y claro, como hay una inversión de por medio, esperar a que partan la torta para devorarla inmediatamente.
Tal vez me centro mucho en lo negativo, definitivamente hay momentos muy agradables que ocurren en mi cumpleaños, como los saludos sinceros, los regalos, el pisco sour saliendo de la ofi, mi comida favorita preparado por mi mami, las llamadas de amigos que no veo hace años, y el entusiasmo y alegría que solo las personas que realmente me quieren, ponen para convencerme que, de verdad, sí es un día especial. Así que por ellos, lo creeré. Que venga el cumpleaños.
1 comentario:
Hey Fi!!!! jaja que pasó empezaste algo colérica!!!! pero bién!!!cambiaste muy rápido eso me gusta!!!, bueno puedo decir que sí de hecho soy de las personas que le jode la edad, pero que se le va hacer cuanto más la piensas es peor pues te das cuenta que sin importar lo que hagas o digas un año más es UN AÑO MÁS!!!! en fin... El almuerzo precelbración en tu casa estuvo muy rico y super divertido el momento "karaoke"...me reservo a decir más...
miles cariños !!!!! y sí que vengan más celebraciones .. pero no más años!!!
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