miércoles, 30 de abril de 2008

Bye bye girl!



Cada vez que alguien querido me dice: "me voy", siento que algo se rompe. Creo que es la sensación de que pronto extrañaré momentos, risas, palabras, minutos. Es la proximidad de la pérdida y la certeza de que algo está a punto de cambiar. Porque sé que por más que me digan: "no te preocupes, estaremos en contacto", sé que no será así. Ya no será lo mismo, nunca lo es. La gente se aleja, la relación se enfría y solo quedan las imágenes de los buenos momentos vividos que vienen a mi mente cada vez que alguien dice: "te acuerdas de...".
Yo suelo encariñarme con poca gente. Soy sociable, pero resevada en muchos aspectos, son pocas las personas que logran hacerse un campito en mi corazón. Y a veces, esa misma persona se encarga de sembrar amor en ese espacio o por el contrario terminan rompiedo todo y saliendo bruscamente de ahí. Pero a veces no hay tiempo para que la semillita germine, porque de pronto, esa persona se va.
Debería aprender a esta preparada, ya debería saber que nadie se queda mucho tiempo. La separación es inminente. Es el ciclo de la vida. El "nada es para siempre".
Tal vez es mi espíritu egoísta natural que brota en este momento, no puedo pedir perdón por ser humana.
Sin embargo, a pesar de mi egoísmo absurdo y nostálgico, soy conciente que hay personas que no pueden (ni deben) quedarse en el mismo lugar mucho tiempo. Sé que necesitan despegar, estirar esas alas que día a día tratan de ocultar, recuperar esa libertad tan innata que, día a día, la rutina, el dinero, el aburrimiento o el miedo suelen dominar, porque si no lo hacen, terminarán apagándose en medio de la mediocridad y la infelicidad.
Entonces, tu partida me alegra y me da pena. No lo puedo evitar. Empiezo a extrañar y el corazón se me hace chiquito.
Pocas veces me encariño con alguien. Pero, ni modo, porque te quiero es que sé que es lo mejor. Buen viaje, abre tus alas, levanta la cabeza y no mires atrás. Espero que la vida nos regale algún momento que podamos compartir, otra vez, como antes.
Gracias por el camino, por la amistad, por la Nana y el Misti, por el fino humor, por querer y proteger a mi hermana (y apoyar sus tonterías), por el "insecto", por comer el hígado y el sacha inchi (crudo), por la nariz roja, por Janes Joplin, por tu fuerza, tu cariño y tu sonrisa.
En serio, admiro mucho lo que eres y lo que haces.
Suerte y espero nos veamos en el camino (o en un tu casa con una botella de ron)

1 comentario:

Paola dijo...

La primera vez que lo leí quedé tan triste que no pude hacer ni un comentario. Ahora que vuelvo a leerlo me entristece igual, pero me impulsa a escribirte inmediatamente para decirte que también te quiero mucho y que no quiero ser solo la imagen de un buen momento vivido.Te regalo el Misti, la hospitalidad de mi madre y todo mi cariño para tí, Fi.