jueves, 27 de septiembre de 2007

En la estación de la quinta


Debo confesar que hay algo en la voz de Natalia Jiménez que me tiene fascinada. Este trío madrileño llamado “La Quinta estación”, ha logrado apoderarse de la memoria de mi mp3 y me tiene como fanática dándole play a la misma canción.
Sin querer, me he convertido en una acérrima oyente de la música de Pablo Domínguez y Ángel Reyero, y en alguien que disfruta mucho de la voz de Natalia Jiménez. Ahora, no sé si es la fuerza, la intensidad o el timbre vocal que tiene que me encanta. O tal vez es la mezcla de estilos musicales, la influenza mexicana en el rock-pop de estos españoles o simplemente me gusta el contenido de sus letras. El asunto es que desde hace dos semanas me encuentro superenganchada con uno de sus últimos discos: “El mundo no se equivoca”.
Este disco, producido por el mexicano Armando Ávila, busca introducirse en el mercado español donde no tuvieron gran acogida desde sus inicios y ahora, ya con el éxito internacional —especialmente en Latinoamérica—, que tiene el grupo, pretende conquistar al mercado europeo, que también es su propia casa.
Pero, ¿qué tiene de maravilloso este disco?, pues creo yo que la facilidad que tiene Natalia para envolverte en el mundo que construyen con su música y letra. Aún cuando algunos digan que las tonaditas son parecidas entre sí, yo seguiré escuchando los mismo tracks una y otra vez hasta que ya no quiera escucharlos más, al menos hasta su próximo disco.


Ahora que te vas, ahora que te veo marchar, me muero por decirte, que dejas los sueños rotos en un mundo que era cosa de dos
Aunque pienses que fui tu peor error, nada de lo que viví contigo, cambiaría, porque tus cartas me recuerdan que fui para ti algo más que un recuerdo.
Entonces, para no decirte adiós, escribo la frase tonta de la semana, segura de saber que el amor no duele y que tan solo quiero amarte.

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